Origen y composición de la piedra diorita
Clasificada como roca magmática, la diorita se compone de anfíbol verde, mica y plagioclasa.
Su composición la convierte en una piedra única. En efecto, en comparación con sus primos de la misma categoría, no contiene cuarzo, contiene poco sílice y hay ausencia de olivino.
Para que aparezca una piedra así, el magma debe ser entre basáltico y granítico. La sustancia debe entonces desplazarse hacia zonas de subducción o de rifting. Se producirá una fusión parcial. Cuando la fusión es volcánica, la mezcla dará lugar a la andesita. En cambio, cuando la mezcla es plutónica, aparece una diorita. El enfriamiento de la mezcla permite crear una piedra. Por ejemplo, se encuentran cerca de volcanes.
La piedra diorita tiene un color bastante claro. Sin embargo, pueden encontrarse manchas más oscuras. Su textura es granulosa. En el interior de la roca pueden verse cristales verdes de anfíbol y cristales blancos de feldespato. Si se tiene cuidado, también pueden verse cristales translúcidos. Este conjunto bastante atípico es el resultado del enfriamiento del magma en una zona propicia para la formación de granito. Este enfriamiento también explica el aspecto de la piedra. Forma granos más o menos gruesos con tamaños aleatorios. Si no sabe nada de mineralogía, puede llegar a pensar que esta piedra tiene un defecto.
Esta roca debe su nombre al mineralogista Alexandre Brongniart. Ésta procede del griego antiguo διορίζειν, que en francés se traduce por el verbo “distinguir”.
Estas rocas se encuentran en cordilleras graníticas, por ejemplo en los Alpes centrales, en los Vosgos y en Austria.
A diferencia de su prima la andesita, la diorita es intrusiva.
Esta roca se confunde a menudo con la granodiorita y el gabro.