Se han catalogado más de 2.300 especies de este vegetal en Europa, entre las más conocidas se incluyen:
- el pimentón, derivado del pimiento rojo seco, que es suave con solo una unidad en la escala de Scoville;
- el pimiento de Espelette, un producto vasco con Denominación de Origen Protegida, situado en la categoría de chiles “calientes” con cuatro unidades;
- el famoso chile de Cayena originario de América del Sur con seis unidades, calificado como “ardiente”;
- el chile de Alepo, apreciado por sus aromas afrutados en los platos con sus cinco unidades, ampliamente consumido en Oriente Medio;
- el chile negro de Oura originario de Turquía, aunque de color oscuro, sigue siendo moderadamente picante con solo cuatro unidades.
Esta diversidad se explica principalmente por las condiciones y la zona de cultivo de origen del vegetal.
Composición y valores nutricionales del chile
Aunque conocido por ser picante, el fruto del Capiscum resulta poco calórico y poco azucarado. Por cada 100 g, contiene especialmente 7,7 g de carbohidratos, 1,87 g de proteínas y 0,32 g de lípidos. Además, presenta una concentración de 87,9% de agua. También contiene numerosos nutrientes, oligoelementos y vitaminas beneficiosas para la salud.
Beta-caroteno o provitamina A: 0,534 mg por 100 g
El beta-caroteno es un antioxidante que contribuye al buen funcionamiento de la visión y del sistema inmunitario. Su consumo está asociado con numerosas virtudes en el cuerpo humano.
Tocoferol o vitamina E: 0,69 mg por 100 g
El tocoferol es un compuesto liposoluble que ayuda a combatir el envejecimiento celular prematuro. También protege los glóbulos rojos y las membranas celulares.
Vitamina K1: 0,014 mg por 100 g
La vitamina K1 participa en la coagulación de la sangre favoreciendo la síntesis de proteínas. Estas últimas son necesarias para la formación de coágulos de fibrina después de una herida.
Vitamina C: 155 mg por 100 g
La vitamina C es un elemento hidrosoluble que tiene diversos roles clave en el organismo. Es especialmente esencial para la fabricación de colágeno, el mantenimiento de la defensa inmunitaria y la producción de glóbulos rojos. Concretamente, es útil en la prevención del resfriado, la neumonía, la gota, las enfermedades cardiovasculares, las cataratas, etc. Obtiene su potente poder de su propiedad antioxidante.
Tiamina o vitamina B1: 0,081 mg por 100 g
La tiamina también es un nutriente hidrosoluble que juega un papel importante en el metabolismo energético. Transforma los carbohidratos en glucosa.
Riboflavina o vitamina B2: 0,088 mg por 100 g
La riboflavina está implicada en múltiples reacciones de oxidorreducción dentro de las células. Interviene en la síntesis de ácidos nucleicos.
Niacina o vitamina B3: 1,07 mg por 100 g
La niacina contribuye a la transformación de ácidos grasos, carbohidratos y aminoácidos en adenosín trifosfato (ATP).
Ácido pantoténico o vitamina B5: 0,13 mg por 100 g
El ácido pantoténico es un actor esencial que interviene con las demás vitaminas B en la producción de ATP a partir de los nutrientes. Esta constituye la principal fuente de energía para las células.
Piridoxina o vitamina B6: 0,39 mg por 100 g
Hidrosoluble, la piridoxina juega un papel clave en la síntesis de neurotransmisores y glóbulos rojos. Participa en las reacciones químicas de transformación de los aminoácidos indispensables.
Ácido fólico o vitamina B9: 0,023 mg por 100 g
La vitamina B9 interviene en la formación de nuevas células, especialmente de glóbulos rojos. También contribuye a la síntesis de aminoácidos y a la transferencia de grupos metilo.
Calcio: 14 mg por 100 g
El calcio es esencial para la formación y mineralización de huesos y dientes, así como para la dureza de los tejidos. Los hace más sólidos previniendo al mismo tiempo trastornos musculoesqueléticos.
Cobre: 0,15 mg por 100 g
El cobre es indispensable para el buen funcionamiento del sistema nervioso. También favorece la absorción del hierro y la producción de hemoglobina en los glóbulos rojos.
Hierro: 1,12 mg por 100 g
El hierro es responsable del transporte de oxígeno en el organismo. También interviene en diversas reacciones enzimáticas permitiendo la producción de energía por las células.
Magnesio: 24 mg por 100 g
El magnesio forma parte de la composición de los huesos e interviene en la contracción muscular. Este mineral contribuye a la buena salud de los músculos, huesos y del sistema nervioso central.
Manganeso: 0,21 mg por 100 g
El manganeso interviene en el metabolismo de carbohidratos y lípidos, así como en la formación de los huesos. Ayuda a la función cardiaca activando ciertos antioxidantes.
Fósforo: 55,3 mg por 100 g
El fósforo forma parte de la composición del ADN y del ATP, soporte de la energía celular. También interviene en el transporte de oxígeno y nutrientes a nivel tisular.
Beneficios del chile
El consumo del fruto del Capsicum presenta numerosas ventajas para el cuerpo humano, especialmente debido a su acción positiva sobre el hígado, el corazón, etc.
Analgésico
La capsaicina es la sustancia responsable de la sensación de ardor del chile. Sin embargo, presenta notables propiedades analgésicas. Actúa directamente sobre las terminaciones nerviosas receptoras del dolor. Por ello, alivia eficazmente la picazón. Numerosos tratamientos tópicos a base de esta molécula se utilizan en farmacología para atenuar los dolores crónicos. Tienen menos efectos secundarios que los analgésicos clásicos.
Aliado para adelgazar
El principal componente del chile presenta la ventaja de estimular la termogénesis y acelerar el metabolismo basal. En efecto, al aumentar el gasto energético, la capsaicina favorece la movilización de las grasas. Este proceso contribuye a la reducción de peso a largo plazo. Además, su efecto inhibidor del apetito evita los antojos entre comidas. Numerosos estudios han demostrado la eficacia de esta molécula para la pérdida de peso.
Propiedad antioxidante
El chile tiene un alto contenido en compuestos polifenólicos, entre ellos la luteolina y la quercetina. Al atrapar los radicales libres, participan en la reducción de los riesgos de estrés oxidativo implicado en numerosas patologías. Además, algunas especies ricas en alfa-tocoferol refuerzan su potencial protector. Estas sustancias podrían contribuir a prevenir ciertos cánceres o enfermedades cardiovasculares debido a su poder antioxidante demostrado in vitro.
Acción sobre el hígado
El chile estimula las enzimas hepáticas de desintoxicación, como las transaminasas o los citocromos P450. Al activar estos actores clave del metabolismo de los xenobióticos, favorece la eliminación de toxinas y contaminantes absorbidos a diario. Su contenido no despreciable en antioxidantes contribuye a proteger este órgano esencial contra el estrés oxidativo. Las investigaciones demuestran también los efectos beneficiosos de la capsaicina en la curación de lesiones hepáticas.
Efecto positivo sobre el corazón
Al mejorar la circulación sanguínea, la capsaicina permite prevenir eficazmente los riesgos de ataque cardíaco y de ACV. Estudios epidemiológicos han evidenciado que un consumo regular de chile conllevaba una disminución del 40% del riesgo de muerte por accidente cardíaco. Este efecto protector del corazón hace de esta hortaliza un aliado de elección para preservar un sistema cardiovascular en buen estado.
Acción sobre el estómago
El fruto del Capsicum ha sido durante mucho tiempo desaconsejado a las personas que sufren de trastornos gástricos debido a su fuerte acidez. Sin embargo, algunos trabajos recientes revelan que, por el contrario, podría ejercer una acción protectora sobre el estómago. Al estimular la producción de mucosidad gástrica, limitaría la acidez y los riesgos de ulceración. No obstante, un consumo excesivo de chiles picantes sigue siendo desaconsejado en caso de úlcera ya existente o de reflujo gastroesofágico.
Modos de preparación y consumo del chile
El chile es capaz de aderezar numerosos platos según diversas técnicas de preparación culinaria. Su sabor se libera durante la cocción, añádalo hacia el final respetando una dosis moderada para satisfacer todos los paladares. Por otra parte, use guantes al manipularlo y evite tocar zonas sensibles para no exponerse a su aroma picante. Además de las recetas saladas, el chile entra ahora en la elaboración de dulces como mermeladas, helados o chocolates. Sus variantes son mundiales, ya sea en forma de chili, mole, harissa, kimchi o curry.
Historia y origen del chile
Originario de América Latina, el fruto del Capsicum muestra diversas formas según las variedades explotadas. La planta fue introducida en Europa por Cristóbal Colón en 1493. Vasco da Gama la propagó en Asia cinco años después. El principal cultivador es la India. El país produce la cuarta parte del tonelaje mundial. Su denominación de “pimienta” resulta de la confusión inicial con la pimienta negra durante su descubrimiento por los exploradores europeos. En cuanto al término “chili”, proviene del náhuatl. Esta palabra designaba originalmente el Capsicum frutescens, aunque actualmente indica comúnmente todo tipo de chile por extensión semántica.