Todo sobre la harina de coco: sus características, composición, beneficios, preparación e historia
La harina de coco se obtiene de la pulpa del fruto del cocotero, también llamado Cocos nucifera en botánica. Aunque no contiene gluten, sigue siendo sabrosa. Además, tiene un potencial terapéutico considerable.
Descripción de la harina de coco
Se presenta en forma de polvo blanco. Se fabrica a partir de la pulpa de coco que, después de ser secada y desgrasada, es molida.
La altura del cocotero alcanza hasta los 30 m. Posee un falso tronco (o estípite) con una corona de hojas persistentes en su extremo. El follaje revela una nuez particularmente rígida, que es en realidad el fruto del Cocos nucifera.
La base del falso tronco es ancha, lo que le permite resistir fácilmente a las inclemencias del tiempo. Al principio, este estípite tiene una textura lisa. Sin embargo, cada vez que crece una hoja, también aparece una “cicatriz” en forma de media luna. Es posible reconocer las dos categorías de cocotero gracias a estas marcas. La distancia entre las cicatrices de las especies de tipo “Grande” supera los 5 cm, mientras que la de las variedades de tipo “Enano” permanece por debajo de los 2,5 cm.
El fruto tiene una longitud de 10 a 40 cm y una anchura de 10 a 16 cm. Su peso máximo es de 1,5 kg. Su color verde claro o naranja se vuelve marrón (con fibras) cuando madura. El interior está formado por una pulpa nacarada blanca y un líquido, la leche de coco.
Composición de la harina de coco y sus valores nutricionales
Estos son los valores nutricionales para una porción de 100 g de harina de coco:
Nutrientes
Contenido aproximado
Energía
356 kcal
Fibras alimentarias
34,3 g
Hidratos de carbono
21,29 g
Proteínas
19,8 g
Lípidos
13,7 g
Agua
7,2 g
Selenio
0,026 mg
Tenga en cuenta que cuanto más desgrasada esté la harina de coco, mayor será el contenido de selenio.
Beneficios de la harina de coco
El consumo de este polvo es beneficioso para el organismo. Sus componentes actúan a diferentes niveles.
Proteínas
Gracias a la cantidad significativa de proteínas que aporta, este polvo resulta interesante para las personas que consumen poca carne. También se recomienda para quienes realizan actividad física intensa. Por último, es adecuada para personas mayores potencialmente víctimas de desnutrición.
Fibras
La harina de coco es una de las más ricas en fibras, con un contenido que puede alcanzar el 50%.
Estos compuestos actúan a nivel intestinal, regulando el tránsito y disminuyendo la absorción de colesterol.
Gracias a un índice glucémico bajo, este polvo está indicado para personas que sufren resistencia a la insulina. Esto ayuda a prevenir y hacer frente a trastornos como la obesidad y la diabetes.
Las fibras también permiten tratar patologías que causan pérdida de memoria, especialmente la enfermedad de Alzheimer.
Por último, limitan el riesgo de aparición de cánceres colorrectales.
Ácidos grasos (no almacenados)
La harina de coco contiene ácidos grasos saturados de cadena media. Concretamente, además de proporcionar energía al cuerpo humano, no son almacenados por el organismo.
Selenio
El selenio, debido a sus características antioxidantes, disminuye el estrés oxidativo y sirve de barrera para los radicales libres. Impide que las células envejezcan prematuramente. Este oligoelemento también puede prevenir ciertas enfermedades como trastornos cardiovasculares, diabetes y patologías que afectan a las personas mayores.
Ausencia de gluten
No existe rastro de gluten en la harina de coco. Por lo tanto, es adecuada para personas que sufren intolerancia.
Elección de la harina de coco
Esta harina procedente del coco debe elegirse con cuidado. Además, es necesario conservarla en un lugar adecuado, protegida del calor y la humedad.
Criterios de compra
Es preferible elegir una harina ecológica para evitar cualquier rastro de pesticidas. Además, el contenido de fibras alimentarias es variable, dependiendo de las empresas que las producen. Por lo tanto, verifique los ingredientes que contiene.
Dosificación
A diferencia de otras harinas, la de coco resulta más granulosa y absorbente. Por lo tanto, la dosificación no será la misma. De hecho, ¼ de esta equivale a una dosis de harina tradicional.
Conservación
Es importante almacenar este polvo en un lugar seco y fresco. De hecho, como contiene una cantidad importante de lípidos, corre el riesgo de enranciarse más rápidamente. Antes de usarla, será necesario verificar que no desprenda un olor desagradable.
Preparación y consumo de la harina de coco
Puede fabricar su propia harina de coco. De esta manera, estará seguro de su calidad.
Preparación
Aquí están los seis pasos a seguir para obtener este polvo:
Precalentar el horno a una temperatura de 90 °C;
Romper el coco con una hoja lo suficientemente afilada, luego retirar la leche y la pulpa del interior;
Picar la pulpa con un cuchillo y una batidora;
Colocar la mezcla picada en el horno durante 6 a 8 horas hasta que esté completamente deshidratada;
Sacar la mezcla y dejarla enfriar durante 30 minutos;
Moler la mezcla deshidratada con una batidora hasta que se convierta en polvo.
Este podrá ser utilizado inmediatamente o conservado en un recipiente previsto para este fin.
Consumo
La harina de coco se puede utilizar de diversas maneras en la cocina. Es un ingrediente adecuado tanto para platos salados como dulces.
Como contiene fibras y proteínas, se recomienda para el desayuno. Gracias a estos nutrientes, será más fácil evitar picar entre comidas hasta la siguiente. Este polvo también puede servir como ingrediente para repostería para realzar su sabor. Por último, los deportistas pueden consumirla al final de sus sesiones de entrenamiento.
Historia y orígenes de la harina de coco
El Cocos nucifera habría aparecido por primera vez en Malasia o en Melanesia. Sin embargo, los orígenes de este árbol siguen siendo objeto de debate. De hecho, se han encontrado fósiles en India y Nueva Zelanda.
Los indios conocen el cocotero desde el siglo VI. Por su parte, los chinos y los africanos lo descubrieron respectivamente en los siglos IX y X. La planta ya existía también en Panamá y América Latina, mucho antes de la llegada de los conquistadores españoles.
El Cocos nucifera se convirtió en una planta pantropical solo a partir del siglo XVI. En esa época, fue introducido progresivamente en África Occidental, el Caribe y América tropical. Actualmente, está presente en numerosas zonas litorales.